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Recetas

Aunque el queso no requiere ninguna preparación para poder degustarse, es cierto que tiene una rica tradición culinaria.

A pesar de ser pensados para ser comidos en su estado original, los quesos desarrollan un sabor más intenso al ser cocinados, así como en muchos casos una textura cremosa de lo más notable.

Dada la enorme variedad de quesos, su utilización en la cocina es amplísima:

  • Para aperitivos, desayunos o meriendas pueden presentarse en canapés o como relleno de tartaletas.

  • En las ensaladas van bien los quesos duros como el provolone o el romano, en hebras o rallado como en la famosa ensalada César o los quesos frescos como la mozzarella, que pueden además gratinarse antes de colocarlos sobre la ensalada.

  • En la cocina dulce no falta el queso en preparaciones como las tartas, flanes, mousses, helados y pasteles.